viernes

Más completo "Sábados de Mercedes".- Tiraría al pozo....


Cuando el Sábado vuelva, luciré una sonrisa radiante a la belleza angelical en cuya callada voz, temporal, se escucha su resplandor. Nombre de confianza en estos días.
Mercedes

Sigue como buena conductora de este bus, y de manera impecable y leal, como siempre, la mejor ardilla, Ardilla Roja

Yo tiraría al pozo…..
Aquello que un día en siniestra noche me retuvo en sentencia de miedo.
Cuando reconocí un miedo aterrador del que hoy todavía, no consigo repararme.
Era una noche tenebrosa, aullaban truenos estridentes, declarando sus más indescriptibles tormentas, ingiriendo ruidos maliciosos a su paso…

Junto con mis hermanos, intentábamos alargar la vigilia de nuestro sueño en juegos divertidos, ahuyentando nuestros miedos bajo la inocencia del sentido, pero en el momento decisivo, cuando nuestras muestras de despreocupación eran las del niño inoportuno y natural, se censuraraban de repente por la labor materna, que obligaba a nuestra juvenil aventura a recoger actitud diestra de educación.

Recuerdo que me acompañaba un juguete del que no podían desprenderme, no se bien cuál era, porque cada día era uno distinto, que en secreto lo llevaba conmigo cada noche, cosa que me ayudaba, para crear una idea de ilusión parada en mi mente y así construía una historia envuelta hasta el sueño y al fin del amanecer.

La persiana, se labraba en fuerte murmullo, casi insistente, como el rumor que levantaría una conversación de tigres sangrientos y azorados, justo en el momento de vislumbrar unas lineales luces, con lo cual, estremecí bajo las ropas acolchadas de mi refugio de la sábana, en tinieblas de oscuridad me reconoció un triple plano de pavor conmigo misma, la tempestad, y las persianas….

Una noche de símbolos que me hacían una radiografía del momento en mi piel, la nube del sentir y no saber que podría suceder en la calle, una angustia del ruido en situación real, deseando poder ir corriendo al abrazo particular de mis demandas, las de mis padres, grandes protecciones.

En aquellos estruendos en movimiento en el pasillo yendo para mi cuarto, se escuchaban y se veían luces , advirtiendo un fugaz movimiento tras de mi, una sensación de frió aterrador, paralizada, caí sobre mi, pidiendo un murmullo desahogado de alivio, que no llegué a escuchar.

Completo mi lista con aquellos retóricos que mi vida, no me dejó lanzar a un pozo:

Al encuentro de un vacío, que llenó mi vida durante mi absurda ignorancia.
Al precario sentimiento de querer o pensar ser la única razón.
Al llanto callado de mis decepciones.
Al rehén de mi miedo, que no me dejaba observar, cuando todo dependía de mi.
A la inocencia, que no me ayudó, cuando no quise sufrir.
A la mala intención, de quien la tiene.
A el malvado, que tira tierra de perversidades y dolores, que es fiero demonio, y no deja que crezca, la bondad de un mundo, que existe, aunque buscándolo.

22 comentarios:

Any dijo...

Bueno bueno, el miedo a las tormentas es un miedo que me acompaña desde chica. Aún hoy cuando veo las luces de los relámpagos y escucho los truenos me dan ganas de esconderme bajo la cama ... y eso que ya estoy grandecita!
Me gustó mucho este texto porque es "mi" miedo personal y que me averguenza un poco, en fin.
un beso querida Nyma y un deseo de feliz pascua

Ardilla Roja dijo...

A mi me daban mucho mas miedo los fuegos artificiales. Los que explotan fuerte y no hacen luces de colores. Horroroso. Ya no lloro, pero siguen sin gustarme.

Se trataba de hacer una lista de cosas, pero te ha salido un relato precioso Nyma.

Un abrazo y feliz fin de semana

Celia Álvarez Fresno dijo...

"Recuerda que el trueno no hace daño. Daña el rayo que no avisa". Me han dicho un día en el dictado de la vida.
Pero tengo que reconocer que a mí, también me ha taladrado el tímpano y el corazón.
Un abrazo

tag dijo...

Pues hija, si llegas a estar aqui esta noche pasada, te mueres.
Madre mia, la que ha caido.
Y hoy hace un frio que pela.

A mis hijos de pequeños tambien les aterraban las tormentas, los rayos y los truenos,lo pasaban fatal y yo tambien, porque sufria por ellos. En fin, despues viene la calma y sale el sol.

Un besito

Carmina dijo...

a mis hijos tambien les aterran las noche de tormenta, y aqui por el levante cuando se desatan y menos mal que no son muy a menudo lo hacen con toda la rabia, esta noche pasada hasta yo senti miedo y apague mi ordenador por miedo a perderlo... a mi mas que miedo me causan desazon, ese no saber que pasara

balamgo dijo...

Un placer volver a leerte nuevamente.Nuestros miedos de la infancia, siempre los tenemos presentes.Un saludo.st

SeaSirens dijo...

Mi niña guapa...
Yo estaba en la habitación de al lado, seguro que con los ojos bien abiertos, porque también estaría aterrorizada...y la "pequeñina" también (jje).

Recuerdo ahora, si que es verdad, verte siempre con los juguetes en la mano...(es que tenías tantos...Eras la que más tenías..jeje).
Recuerdo que siempre hacíamos guardia la pequeña y yo, para abrirte tu armario "privado" de juguetes, mientras no estabas. Una se quedaba en el pasillo controlando y la otra iba cogiendo ropitas para las muñecas...
Bueno...cuando te enterabas...como te ponías!! Jajaja...

Los nuestros eran más pequeños, como es de comprender, que los de las mayores...pero es que el tuyo, se llevaba la palma....!!!

Luego fuiste tú, la que nos sacaste el miedo a muchas cosas e iniciaste en muchas otras. Eras y eres una niña dulce, con mucho sentido y amor.

Te acuerdas de aquel día en la Vansa? El papa y los dos nenes, se iban a pescar por la tarde y nosotras, las mujeres, nos quedamos jugando allí.
Empezó a llover muy fuerte y a caer truenos y relámpagos y la verdad...nos acojonamos. La mama nos llamó a todas y por no mojarnos, nos metimos en el coche (error por nuestra parte).

De pronto, ante aquella abismal tormenta en el culito del mundo, y que nos tenía estremecidas, llegaron unas cuantas vacas, para agrabar el asunto, y en concreto una de ellas, empezó a darle lametones a los cristales y todas...aaaaaaaaaahh, mamaaaaaaa. Y la mama estaba más cagada que nosotras...(jjeje).
Después de los lametones, empezó con los empujoncitos y yo creo que entonces, fueron el papa y los niños, que oyeron nuestros gritos...jajajajaja.

Que recuerdos...Me has echo recordar tantas cosas....

Un beso muy grande desde el corazón y para siempre, mi niña!!!!!

Paco dijo...

Hola Nyma,
Un relato precioso aunque trate un tema que en su momento fué duro para tí. Seguro que en algún momento posterior has llegado a sentir ese alivio del que careciste esa noche.
En cualquier caso al pozo con ese mal sueño.

Recuerdo algun día de tormenta, en la que mis hermanas y yo nos abrazábamos cada vez que "rugían" los truenos. Nos sentábamos en las sillas sin que los pies tocasen el suelo. No fuera que nos alcanzase un rayo (decía mi madre).

Un beso con alivio y amistad

阿尔马 Nyma 阿尔马 dijo...

Mi niña Sea, si lo recuerdo, también cuando nuestra hermana mayor, en un dia de tormenta, empezó a llover cuando el papa, estaba pescando, y nos metimos en el coche, al lado un riachuelo, que empezó a subir su nivel (bueno...ná y menos!!), y ella aterrorizada comenzó a llorar y atrasmitirnos ese miedo...a los segundos, todos los cinco, estabamos tan asustados o más que ella.
Jejeje...vaya día!!!

Un beso atesorado guapa!!!

Gloria dijo...

Cuanto temor encierran las tempestades y quizás es porque nos atemoriza sentir al cielo gritar con tal desconsuelo. Siempre me ha llamado la atención ese llanto desconsolado y ahora pienso que a veces ruge porque se queja de cómo tratamos al mundo.
Tirar al pozo el vacío que a veces sentimos, la inocencia que provoca que se aprovechen de nosotras,... Cuanta razón tienen tus palabras. No hay que lamentarse de lo pasado, todo tiene una razón para suceder aunque a menudo veamos injusticias en esos desafortunios que nos ha tocado vivir.
La vida nos da lecciones, ¡aunque a veces de qué forma!
Un beso.

M.A dijo...

No sé dónde leí un cuento en el que hablaba de esto de las tormentas y cómo las cosas nos asustan dependiendo de cómo las veamos. Decía algo así como que una niña se fue al colegio y empezó a llover. Luego, vino una tormenta de rayos y la mamá salió a buscarla preocupada por el miedo que estaría pasando la niña. Cuando la encontró, ella estaba empapada pero risueña. Al preguntarle la madre, ella contestó: mami, ha sido una pasada, yo iba para el colegio y Dios no paraba de hacerme fotos entre la tormenta.

阿尔马 Nyma 阿尔马 dijo...

VUESTROS COMENTARIOS, ME LLEVAN AL SABER, A RECONOCER, QUE NO SOLO TENEMOS VIDA, SINO TAMBIÉN CAUSAS POR LAS QUE LUCHAR, PENSAR SOBRE NOSOSTROS ES BUSCAR SIEMPRE UNA RESPUESTA...
lo que definimos como innecesidades, son la verdad de nuestras virtudes.
Arrojamos el pasado o el futuro, pero vagando siempre entre nuestro espiritu....

阿尔马 Nyma 阿尔马 dijo...

Mercedes, eres radiante, hasta en tu comentario, que es privilegio, esa niña fué suficiente en la tormenta, no solo estuvo sino que sintió el quebrar de manera inocente y cauta, para ser así, sin más..., ojalá hubiera provocado esa parte inhedita en mi.

Gracias.

GUAPA MERCEDES.

Serio Y. Pérez dijo...

Hola Nyma

Si lanzamos recuerdos al pozo, algún día nos encontraremos asomados a su brocal, mirando al fondo.

un abrazo

Nancy dijo...

Me gustó mucho esa historia de tormenta... y también la forma como fuiste tirando otras cosas al pozo. Fue muy poética, muy especial.

Mimí- Ana Rico dijo...

Tu foto me recuerda mucho a un autor de Badajoz que ha expuesto en una galería de aquí, se llama el Brocense, el creo que se llama Pedro Casero, la exposición "Ad hoc" y tiene una imagen así, que te desliza sobre el cristal empañado,arrastrándote como si tu fueras una gota más de agua arrastrada por el río de la lluvia.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Hola, tu relato me ha recordado a las pocas historisa que mi abuela me contó de la guerra civil, ninguno de mis abuelos han querido hablar de ello. Me ha conmovido esa pequeña que necesita la ilusión y la inocencia y que al final estas la traiccionan.

Un abrazo,
Juanma

mar... dijo...

Precioso relato, yo personalmente todavía les tengo un poco de respeto a las tormentas, sobre todo si estoy sola.
Me ha gustado especialmente la frase "al llanto callado de mis decepciones" me dice tantas cosas...
Un beso de Mar

CASANDRA dijo...

yo creo que he ido aprendiendo a amar las tormentas (aunque me sigan sobresaltando los truenos y los rayos) pero su fuerza, me impacta y me seduce, como esa foto que pusiste, y como tu relato, tan poético. un beso y felices pascuas.

Adelina dijo...

Todos hemos pasado momentos de terror. Lo malo es quien es el culpable de esos miedos.

Un beso.

chonoman dijo...

El miedo camina en mis sueños, tenga la edad que tenga.
Besos.
Paola.

XoseAntón dijo...

Salvo del miedo a las tormentas(a mí me gustaba salir al exterior y esconderme bajo un saco de plástico para oír la lluvia, el viento, los truenos y ver los relámpagos), en lo demás te diría Amén.

Bikiños

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